Queridos Reyes Magos:
Tengo ocho años. Este año no os voy a pedir juguetes, os voy a pedir que me deis 8 años más para poder ayudar a mi padre en el campo. Me dice que ahora soy demasiado pequeño para madrugar y trabajar tanto, que tengo que estudiar y hacerme grande, pero yo quiero ayudarle porque sé que lo está pasando muy mal, aunque en casa disimule. Ayer le oí hablar con unos amigos suyos, creo que están escribiendo una carta a los que mandan, parecían muy preocupados. Me quedé muy triste. Le pregunté a mi amigo Juanjo qué ocurría, ¡mi amigo tiene respuestas para todo! Juanjo es hijo del cabrero, que también es amigo de mi padre. Mi padre dice que el cabrero es el más sabio porque pasa muchas horas en el monte escuchando en silencio y tiene respuestas para casi todo. Dice también que él tendría que mandar porque además de saber es un hombre bueno y los hombres listos y buenos son los únicos que pueden mandar bien. Mi amigo Juanjo también es listo y bueno.
Mi padre tiene frutales y algunos campos de maíz y un huerto. Anoche, a escondidas, le oí hablando con mi madre, que creo que estaba llorando. Le decía: “estamos arruinados, tenemos que arrancar y vender la tierra. Sólo nos queda el huerto”. No lo entiendo porque este año hemos tenido una cosecha muy buena. Los árboles estaban llenos de frutos grandes, pero mi padre dice que tuvo que dar la fruta sin precio. De esto hace ya seis meses y todavía no ha cobrado. Tuvo que pedir a los bancos. Ahora le dicen que de algunas partidas de fruta no le van a pagar nada y de otras muy poco.
Los que mandan dicen que la culpa la tienen los rusos por un “veto” o algo así. No sé qué quiere decir eso. El padre de Juanjo lee mucho y siempre tiene razón. Él dice que la culpa no es de los rusos, que la culpa es de los que mandan. El otro día, después de comer, mientras leía un libro lo cerró con fuerza y dijo en voz alta “ésta es la razón de todo lo que nos ocurre”. Juanjo, mi amigo, esperó a quedarse solo y cogió el libro. Corrió a mi casa y me lo enseñó a hurtadillas. “Ya sé lo que les pasa, lo dice este libro”, así que sin esperar más lo abrimos por la página que había señalado con un papel viejo. Estaba subrayada, con trazos gruesos, un poco torcidos y decía:
“Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”
No entendimos nada, seguro que es porque el libro es de una rusa que se llama Alissa Zinoviedna. Volvimos a leerlo una y otra vez, y nada. Entonces cogimos el papel viejo y arrugado que estaba en esa página; también decía algo:
"El tiempo de precaverse de la corrupción y la tiranía es antes de que hayan hecho presa en nosotros. Es mejor mantener al lobo fuera del corral que confiar en ponerle bozal una vez dentro” (Thomas Jefferson).
Menos mal, esto sí que lo entendemos. ¡Hay que mantener el lobo fuera del corral!, es lo que oímos siempre a nuestros padres. El padre de Juanjo sufre mucho con el lobo y nadie de los que mandan le hacen caso, encima le responden que no es solidario con la naturaleza y que los lobos y los cabritos pueden criarse juntos. ¡Menuda tontería dicen!
Queridos Reyes Magos, no entiendo nada de lo que nos está pasando. Mi padre y el padre de Juanjo solo quieren trabajar en paz y los que mandan no les dejan. Por favor dadme los años que os pido y dárselos también a Juanjo para que tengamos la misma edad y podamos seguir siendo amigos. Quiero mandar algún día y ayudar a los que son buenos y listos como mi padre y el padre de Juanjo. Quiero leer libros como el de la rusa que me ayuden a entender, pero también quiero trabajar en el campo para saber de verdad. Los que mandan no tienen ni idea. Sólo vienen vestidos bien, a veces hasta con traje, se hacen una foto y se van. No sé quién avisa a los fotógrafos, pero siempre están antes de llegar estos señores y se van detrás de ellos, y nosotros nos quedamos igual que antes.
Queridos Reyes Magos se me acaba de ocurrir otro deseo. Quiero que los que mandan nos entiendan y nos ayuden, hasta que yo sea mayor y pueda mandar. Entonces ayudaré a todos y no volverá a pasarnos esto.
Ojalá este cuento de Navidad fuera eso, un cuento, pero tristemente no es así. La impotencia por la desatención de nuestras Administraciones Públicas, el sufrimiento de las familias, la falta de futuro de los jóvenes de nuestro medio rural es una sangrante realidad que no admite cuentos.
Desde ASAJA Aragón nos unimos a todos los agricultores y ganaderos que seguís apostando cada día por sacar adelante vuestras explotaciones. No estáis solos. Seguiremos reivindicando justicia para nuestro medio rural.
Haciendo nuestra una cita del escritor Jackson Brown, deseamos para todos nosotros:
¡Que la perseverancia sea nuestro motor y la esperanza nuestra gasolina!
¡Feliz Navidad y próspero año 2018!