Desde la ADS Apícola nº 1 de Huesca, sectorial de ASAJA Huesca, Rafael Blanc apunta que este año se estima que la campaña de recolección de miel puede llegar a una caída nada menos que del 75%, con la sequía como ‘la causa que ha llevado a que la producción en primavera fuera mínima, a que en las posteriores floraciones no haya habido néctar y a que ahora las colmenas sólo puedan centrarse en recuperarse para pasar el invierno y estar vivas en febrero’.En declaraciones a www.diariodelcampo.com. Rafael Blanc apunta que el mes de abril (vital para este sector) fue ‘criminal’, y desde entonces, añade, ‘las colmenas no han levantado cabeza’. Asegura que la sequía ha sido tan grave que otros problemas tradicionales de la producción de miel han quedado en un segundo plano: ‘el abejaruco, los productos fitosanitarios, la competencia de mieles de terceros países,…’.Comparte todo lo dicho María Mateo Castaño, productora de miel de Ejulve (Teruel). Habla de un ‘menor rendimiento, con miel buena de calidad (la poca que se ha podido obtener)’. La más apreciada es la de romero y reconoce María Mateo Castaño que este año ha habido muy poca flor de esta planta.Tras el verano (y si las condiciones atmosféricas son buenas) es tradicional poder obtener miel; sin embargo, las colmenas están tan débiles que hay que respetarlas de cara a que sobrevivan durante el invierno. Rafael Blanc explica que ahora la encina o carrasca, el roble,… los árboles en definitiva de la familia Quercus permiten obtener su savia (en lugar del néctar) para fabricar mielato, una miel muy negra y con sabor característico. Los citados árboles segregarán savia si hay lluvia suficiente en lo que queda de septiembre y en octubre.
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