El director general de Nueva Rumasa (propietaria de Clesa), Álvaro Ruíz Mateos, se reunía ayer con una representación de la Asociación de Productores de Leche de Aragón (APLA) con la intermediación de la consejería de Agricultura para intentar limar asperezas tras la denuncia de impagos por parte de los ganaderos que trabajan con esta firma láctea. Los productores habían manifestado que se les adeudaba desde enero una cantidad cercana a los 3 millones de euros, situación que les tenía asfixiados económicamente, circunstancia negada por Clesa que aludía a retrasos por las circunstancias del mercado.La empresa láctea manifestó que se habían producido retrasos en los pagos a 90 días pactados con los productores, comprometiéndose a abonar en breve esas deudas, pero los productores seguirán después cobrando a 90 días si la situación de mercado no cambia (circunstancia bastante improbable ahora mismo según vemos la economía mundial). Una de las quejas de los productores es que los pagarés emitidos por Clesa no contaban con la confianza de las entidades bancarias, que exigían a los ganaderos avales de su propio patrimonio para hacer efectivos esos pagos. Ayer Nueva Rumasa solicitó la mediación de la consejería para que pida a las entidades de crédito que abran un servicio de gestión de los pagos de los productores avalados por la garantía de patrimonio de la propia Nueva Rumasa.ASAJA ya se había dirigido por escrito en febrero a la dirección del grupo Clesa para solicitar una entrevista ante las quejas de los ganaderos por impagos recibidas por nuestra organización. Estaremos atentos a la definitiva resolución a esta problemática, si bien seguimos siendo de la opinión de que los pagos a 90 días en el eslabón productor de la cadena alimentaria (nosotros, el más débil) hace que sigamos siendo los agricultores y ganaderos los que financiamos las operaciones con nuestro esfuerzo y viendo peligrar nuestro patrimonio mientras otros eslabones no exponen nada.
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