Informe De Asaja Bruselas De La Reunión De La Red De Agricultores Y Científicos Pro Ogms

En Bruselas se celebró una reunión de la red de agricultores y científicos pro biotecnología (FSN) en la que ASAJA es miembro fundador junto con la NFU (Organización agrícola del Reino Unido). En la reunión participaron tres miembros de ASAJA: Fernando Luna y Ramón Portolés (Asaja-Huesca) y Pedro Gallardo (Asaja-Cádiz).Fabio Niespolo, FuturAgra, y Uwe Schrader, InnoPlanta, dieron la bienvenida a todos los participantes y comentaron sobre el presupuesto de la Red y las futuras actividades. A continuación, Fernando Luna y Ramón Portolés informaron sobre la evolución del cultivo de maíz genéticamente modificado en España, y particularmente en el Valle del Ebro, en Aragón. España tiene experiencia en el cultivo y el manejo de maíz OGM desde hace 14 años. Desde entonces el área cultivada ha ido creciendo. El 35% del maíz OGM cultivado en España se cultiva en la región de Aragón.Dos investigadoras de la Universidad de Gante presentaron las implicaciones de las posibles limitaciones nacionales al cultivo de OGMs como consecuencia de la nueva legislación europea y explicaron las posibles implicaciones legales de estas medidas y las diferentes posibilidades de recurrir estas prohibiciones, mostrando a través de casos prácticos determinadas iniciativas llevadas a cabo en los Estados Miembro.El grupo comentó que la biotecnología es una oportunidad para el desarrollo económico pero los argumentos en contra de los OGMs tienen mayor efecto en la opinión pública que los beneficios económicos que puedan tener los agricultores. Es necesaria una mayor influencia en la opinión pública; no es tarea fácil, hay mucho trabajo por hacer. Además se manifestó que se requiere de una estabilidad legislativa. Las decisiones políticas cambian en función del partido político que esté gobernando y no se puede estar cambiando el sistema de producción según los intereses políticos.En la reunión también se presentó brevemente el proyecto PRICE sobre medidas de coexistencia en la UE que están llevando a cabo un consorcio de catorce organizaciones de diferentes países como España, Italia, Francia, entre otros. Se busca apoyar el desarrollo y la implementación de las estrategias de coexistencia para cultivos OGM y no OGM en la Unión Europea. Este proyecto contiene seis paquetes de trabajo. Estos paquetes de trabajo tienen como objetivo: analizar a nivel económico las prácticas de coexistencia de la UE, evaluar las estrategias biológicas y físicas de contención, desarrollar herramientas de apoyo para la práctica de coexistencia y conocer las implicaciones de coexistencia dentro de la cadena de suministro a nivel europeo e internacional.El resto de la sesión se dedicó a debatir sobre el informe realizado por el científico Seralini y su equipo en relación a los OGMs y el desarrollo de tumores. En las investigaciones del científico francés se suministraron diferentes cantidades de maíz transgénico a 200 ratas. Se dividieron en grupos alimentados con dietas de 11, 22 y 33 por ciento de maíz transgénico NK603, otros grupos con las mismas dosis de maíz transgénico rociado con herbicida durante el cultivo, y otros a los que se añadieron diferentes concentraciones de una formulación comercial del herbicida en el agua. Y un grupo con una dosis de maíz no transgénico. Además se dividió por sexo; por consiguiente, cada tratamiento fue realizado a 10 ratas. Y concluyeron que las ratas que habían recibido como alimento maíz genéticamente modificado desarrollaban tumores antes que otras. El informe se rechazó por toda la Comunidad científica por falta de datos, metodología incorrecta y búsqueda de un resultado predeterminado.Durante la reunión, René Custers, Instituto para biotecnología VIB, analizó el artículo y su investigación. Comentó varias razones que justifican la falta de datos científicos del estudio que hacen que no se pueda llegar a ninguna conclusión con los resultados obtenidos. Primero, para cada sexo había un grupo control. Es decir, cada tratamiento constó de sólo 10 ratas comparado a un grupo control alimentado con maíz no OGM. El tamaño de muestra no es suficiente para obtener conclusiones fiables. Los protocolos internaciones requieren de 100 animales como mínimo para experimentos de toxicidad de largo plazo. El estudio de 90 días es suficiente. No hay razón de alargarlo más tiempo. El experimento fue de dos años con ratas que tienen un promedio máximo de vida variable.Asimismo, se trataron un tipo de ratas que independientemente del tipo de dieta, tienen propensión a desarrollar tumores. Y el experimento no contempló un testigo sin consumo de maíz. Además, se considera que el comportamiento no fue ético; primero, por el bienestar animal ya que permitieron que las ratas desarrollaran grandes tumores antes de matarlas y, segundo, firmando acuerdos con periodistas y no consultando a expertos.Sebastian Olényi, Universidad de Delft (Holanda), informó sobre el impacto del artículo en la prensa. Una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos es la salud. Con el artículo se quiso transmitir la idea de que los transgénicos eran perjudiciales para la salud. Mucho más efecto que cualquier argumento económico o medioambiental. Realizaron una gran campaña tanto en inglés como en francés, con una conferencia telefónica para los medios internacionales, videos, cooperación gubernamental, divulgación de información… Además, el artículo ha tenido cierto impacto político: Francia pidió la revisión de la legislación de los OGMs, Rusia prohibió las importaciones de maíz transgénico y miembros del Parlamento Europeo como Corinne Lepage y José Bové pidieron la prohibición de los OGMs. Sin embargo, el estudio tuvo mucho menos apoyo y más críticas de lo esperado.Piet Van der Meer, Universidad de Gante, comentó sobre diferentes acciones que se van a llevar a cabo entre las que destacan: la elaboración de una carta de reacción sobre el informe comentando los fallos del estudio y demandando una mejor comunicación sobre los OGMs, una página para periodistas y políticos donde puedan encontrar información sobre el artículo, sobre los errores, posiciones oficiales como por ejemplo el de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA) y diferentes links para ampliar la información. Arnaud Petit del Copa-Cogeca, manifestó la necesidad de tener una actitud proactiva y no centrarse únicamente en el estudio de Seralini. Además de proporcionar información positiva sobre los OGMs. Comunicar los beneficios sociales y económicos de la biotecnología.

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