El hecho de que un Gobierno democrático disponga de una bomba atómica no quiere decir que vaya a hacer uso de ella. Todos entendemos que el anuncio es disuasorio y va destinado a aquellos que estuvieran tentados de atacar las estructuras de ese Estado democrático.ÂEl anuncio por parte del Comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, justamente el dÃa 30 de junio, como amargo colofón de la Presidencia española, de que la Comisión Europea podrÃa suspender las ayudas agrÃcolas, regionales y de cohesión a los paÃses con un déficit excesivo, podrÃa considerarse como que Europa dispone de una âbomba atómicaâ que no desea utilizar, pero que disuada a los âoutsidersâ y les lleve por el ârecto camino marcado en el Pacto por la Estabilidad y el Progresoâ. ÂEl propio comisario finlandés tranquiliza a Gobiernos y ciudadanos asegurando que los mecanismos de vigilancia, detección, alerta, corrección y asistencia se aplicarán para evitar llegar a estos extremos y que en ningún caso serÃan de aplicación inmediata, sino que los Estados dispondrán de tiempo suficiente para volver al Pacto.ÂEn cuanto a los efectos de tales medidas en los agricultores y ganaderos, la Comisión recuerda que ellos siguen siendo âelegiblesâ a las ayudas, que los Estados Miembros sancionados deberÃan hacer efectivas aunque con cargo a sus propios recursos y no a los Fondos Europeos, como viene siendo la norma general.ÂDicho esto, y una vez superada la posible alerta que este anuncio pudiera haber generado, es necesario hacer una lectura detenida de la noticia.ÂEn primer lugar, la inclusión de los pagos agrÃcolas dentro de las posibles medidas sancionadoras vuelve a poner la PAC en el disparadero, justo en un momento en el que comienzan los debates sobre su futuro más allá de 2013 y las presiones sobre el presupuesto agrÃcola son cada vez más fuertes por parte de determinados paÃses. ÂNo es la primera vez que fondos agrÃcolas se han utilizado para financiar programas extraordinarios de solidaridad europea ante crisis alimentarias, o para proyectos europeos de navegación vÃa satélite cuyo interés excede el meramente agrÃcola. Pero debemos recordar que la PAC, en todo su conjunto, no representa en gasto ni el 0â5% del PIB de los paÃses de la UE, y que no se puede hacer más con menos dinero.ÂPor otra parte, debemos preguntarnos si esta decisión es consecuencia de una lectura menos optimista que la hecha por la Presidencia Española del âcélebreâ párrafo 5 de las Conclusiones del Consejo Europeo del 17 de junio, que afirma que âTodas las polÃticas comunes, incluidas la polÃtica agrÃcola común y la polÃtica de cohesión habrán de apoyar la Estrategia 2020â.ÂUna eventual sanción de este tipo, a pesar de que la Comisión asegura que no afectará a los beneficiarios finales, en especial a los agricultores y ganaderos, no dejará de crear incertidumbre en el sector. La primera duda que surge es si este paÃs sancionado por haber excedido desmesuradamente su déficit será capaz de afrontar el compromiso de hacer efectivos los pagos agrÃcolas con sus propios fondos, de donde los obtendrá y que mecanismos se impondrán para que esta obligación de pago sea efectiva en tiempo y forma y que el agricultor no sea uno más en la lista de acreedores.ÂPara que se entienda mejor. El productor agrario ya se ve inmerso en muchos problemas para hacer viable su explotación como para verse metido en medio de una disputa entre el Estado Miembro y la Comisión Europea, disputa en la que el agricultor y ganadero no tiene absolutamente nada que ver.ÂUno de los principios fundamentales de la PAC es el de la âsolidaridad financieraâ que se verÃa seriamente quebrado si una medida de este tipo llegara a adoptarse, al constituir una ârenacionalizaciónâ de la PAC por la vÃa sancionadora.ÂPara poder hacer frente a este nuevo compromiso, el Estado sancionado deberÃa incrementar aun más su déficit, con lo que entrarÃa en una espiral peligrosÃsima, máxime si ese Estado es España, receptor neto de Fondos AgrÃcolas.ÂPara evitar o mitigar esta espiral, el Estado sancionado deberá obtener recursos de otras partidas presupuestarias, estas financiadas tradicionalmente con cargo a los Presupuestos Generales del Estado con fondos nacionales, al no tener una polÃtica Común, como la PAC. ÂPor tanto, fondos que deberÃan destinarse a Sanidad, Educación, Investigación, Dependencia, entre otros, podrÃan quedar en entredicho, con lo que el enfrentamiento entre los distintos sectores de la economÃa y de la sociedad serÃa patente, sin que ninguno de ellos tenga la más mÃnima responsabilidad.ÂPor ultimo, el recurso a modulaciones, peajes, recortes adicionales, trasvases de un âpilarâ a otro, mayores cargas impositivas, reducción de prestaciones, cofinanciaciones imposibles de ejecutar, podrÃan implicar una disminución en los ingresos de los agricultores, ya de por si muy mermados por las continuas crisis de precios, y que sitúan la renta del sector agrario en la mitad de media del resto de los sectores económicos.ÂEn definitiva, y a pesar de que se pueda tratar de una mera âllamada de atenciónâ, este mensaje del Comisario Rehn no debe dejarnos indiferentes.ÂY es que el anuncio de que un paÃs o un Club de paÃses ha decidido dotarse de una âbomba atómicaâ, aunque sea de efectos disuasorios, no es nunca una buena noticia. Si, encima, el anuncio lo hace un Directivo del Club del que formamos parte, el anuncio debe ser tomado muy en serio. Y si, además, lo hace mirándonos directamente a los ojos, creo que es para preocuparse.ÂIgnacio López Garcia-AsenjoDirector de Relaciones InternacionalesASAJA
Deja una respuesta