El secretario General de ASAJA Aragón, Carlos Ferrer, se ha mostrado indignado por el nuevo ninguneo que padecemos los profesionales agrarios por parte de la administración autonómica, que está convocando reuniones de trabajo para perfilar la Ley de Montañas de Aragón ây no están contando para nada ni con agricultores ni ganaderos, como si nosotros no viviéramos allÃâ. Los dirigentes de ASAJA Aragón no esconden su profundo malestar por la convocatoria de estas reuniones, que parecen secretas, âreuniones en las que se deben aportar sugerencias, quejas, posiciones, etc. para una de las leyes más importantes que se podrÃan aprobar en esta legislatura. No sabemos prácticamente nada, al parecer depende directamente del presidente de Aragón y ni Agricultura ni Medio Ambiente nos han informado ni sabemos si forman parte de ese grupo de trabajoâ. El presidente aragonés señaló hace unos dÃas que quiere hacer esa Ley no sólo desde el Gobierno y desde el Parlamento, que es donde tiene que aprobarse, sino también con los ayuntamientos, las comarcas, los empresarios y los movimientos conservacionistas. âDesde luego en estas manifestaciones no vemos que cite ni a los agricultores, ni a los ganaderos, ni a las organizaciones profesionales agrarias. Estamos un poco hartos de esta polÃtica del todo para el pueblo, por el pueblo, pero sin el pueblo.â Carlos Ferrer señala que los agricultores y ganaderos han tenido que aprender a convivir con las especiales condiciones de la montaña, a lo que hay que sumar las limitaciones y restricciones que se les impone a quienes viven en zonas protegidas, y encima asumiendo el papel de conservadores medioambientales, protectores de la naturaleza, con razas ganaderas autóctonas, etc. âY todo eso para que llegado el momento, desde Zaragoza debatan sobre el futuro de esas zonas en las que viven y que ellos cuidan, y se ignore su voz. Si este va a ser el comportamiento desde el gobierno autonómico, desde ASAJA levantaremos nuestra voz de protesta allà donde se nos escuche y sea necesario, porque no se nos puede dar la espalda asà cuando nos estamos jugando el futuro de nuestro territorioâ, concluye Carlos Ferrer.
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